A So Abra (parte 1)

Es posible que sólo en el arte la traición sea una virtud. (Vanguardismo)

Es posible también que no lo sea. (Clasicismo)

O quizá lo que sucede es que la traición no puede ser pensada como un concepto estético.

Hubo una vez un fiel poeta trasplatense. Exiliado de la tradición pero rechazado de los mundos poperos. En ese espacio inenunciable se encontraba.

Él y sus cipayos con todo un saber de monotonía histórica decidieron dotar de colores y texturas a las antiguas estatuas de mármol. Y este acto, que se quiso vanguardista fue, sin saberlo tal vez, una verdadera restitución. No por ello dejo de ser un acontecimiento revolucionario.

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2 comentarios to “A So Abra (parte 1)”

  1. puchi Says:

    lo volví a leer hoy.
    Es hermoso.
    y la imagen de las estatuas de marmol adornadas con colores y texturas me parece increible.

    Hermoso e increible son dos palabras que no dicen mucho, me gustaría poder explicarlo mejor. Pero como dije mientras cocinabamos el guiso, hay sensaciones que no puedo verbalizar, perdón!
    Aunque pensandolo mejor, podría expresar lo que me produce leerlo en un dibujo, y haríamos entre música-letras-dibujo un dominó interesante, jaja qué opinas?

  2. cuando quieras puchi!

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