Del clítoris al aufhebung



YO

Me creo que puedo ser Nietzsche. Que puedo escribir como él. Que puedo ser igual de intempestivo con el pensamiento hegemónico de mi tiempo. Soy la parodia de Nietzsche. Ni siquiera me doy cuenta de que todo el mundo incluso ya dejo de intentarlo, de que ya no tiene nada de intempestivo ser intempestivo.

ELLOS

Quiero gritar contra la endogamia narcisista y onanista de Puan. Quiero destruirlos nietzscheanamente. ¡Soy un idiota!, ¡Soy un idiota igual que ellos! De su misma sustancia. Soy tan Puan que me me repugno. ¿Quién si no uno de ellos mismos sentiría tanta rabia, se vería tan afectado, estaría tan molesto con algo así? ¿Quién si no un par, ya sea por absoluta pertenencia o por vengativa marginación? ¿Quién si no un fracasado que no pudo entrar y golpea con la cuchara de madera la puerta de hierro de Puan? ¿Quién si no aquel que ya dentro se convierte en un inconformista cobarde que no se atreve a abandonar la pequeña mansión confortable? ¿Quién si no ellos mismos…?

NOSOTROS

…nosotros mismos. Nos leemos entre nosotros, nos citamos, nos debatimos y nos volvemos a citar. Nos premiamos, nos juzgamos, nos evaluamos. Nos criticamos, nos envidiamos, nos vitilipendiamos.

Nos creemos importantes, nos sabemos inhábiles para la praxis, pero nos creemos el cuento de que nuestra teoría comprende mundo, aprehende mundo, se hace praxis en manos laboriosas (de mentes inferiores, por supuesto). Es curioso, porque algunos de nosotros fuimos prácticos. Y los que ahora lo son, los que abandonan este pequeño mundo, claro, pierden sus credenciales. No son tan teóricos como antes… pero los perdonamos, porque por supuesto comprendemos que la acción quita tiempo a la reflexión. No es su culpa, nos decimos, no saben lo que hacen. Sólo hacen. Y aquí estamos nosotros para saberlo.

Y nos creemos post niezscheanos. Hablamos de sexo, de vino, de fútbol, de comida. Incluso hacemos uso y abuso de todo ello. Creemos haber reconciliado el placer y el saber. Creemos haber roto con el semblante del filósofo sublime, kantiano. Pero no, simplemente lo ocultamos detrás de otro más mundano, mas patético, más hipócrita, más elitista. Pero nos sale por los poros. La música no es más música, y mucho menos los músicos. Kurt Cobain es “la expresión decadente de una filosofía existencialista abismada a la muerte” y Axl Rose “el paroxismo del goce liberal republicano”. ¿Y el fútbol? Maradona, Pelé, Menotti, Bilardo…son “prueba irrefutable de que el mundo moderno es hamletiano” o peor aún “son prueba irrefutable de que el mundo moderno es antihamletiano”. Ni que hablar de las frases rimbombantes sobre sexo y comida. Hay incluso teorizaciones completas al respecto. Hay algunos que pudieron comprarse una casa gracias a analogías entre clítoris, Magritte y la Aufhebung.

Si nos juntamos a todos los que hay en la tierra, no llegamos a ser un municipio de tercera categoría. Estoy seguro. Quizá llegamos a tener comisionado municipal. Que triste. Porque un comisionado municipal tiene mas injerencia en las cosas del mundo, incluso en el espíritu de su época, que la que nosotros creemos tener.

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Una respuesta to “Del clítoris al aufhebung”

  1. I hate u…
    Y te vanagloriàs de tu propia necedad al considerarte parodia de N.
    Hate u so much that I finally love u more!

    Todas las mujeres aman a los hombres
    Abraham es hombre
    Todas las mujeres aman a Abraham

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